El impacto de los padres en la educación emocional

La educación emocional afecta en la manera en la que las personas nos relacionamos y conseguimos nuestras metas.

El etólogo Richard Dawkins afirma en su libro “El gen egoísta” que la existencia humana se debe a la determinación biológica del ADN de perpetuarse. Argumenta en su libro, con multitud de datos, que “somos máquinas creadas por nuestros genes” y que la cualidad egoísta de éstos hará que los seres humanos se comporten como determinan sus genes: egoístamente. Desde este punto de vista, una sociedad basada en el altruismo, en la generosidad y en la cooperación debe ser construida desde principios éticos y morales, porque desde nuestra biología no es posible.

El “amor” es el protagonista de este plan a través de un proceso neurobiológico que garantiza la supervivencia de la especie. Este proceso se produce cuando nos enamoramos, y de forma semejante las mujeres vivirán, durante el embarazo y cuando sean madres, ajustes hormonales, neuroquímicos y de neurotransmisión que ayudarán a que se establezca el apego con el recién nacido. Los lazos que se establecen, durante el primer año sobre todo,  se deberán en gran medida por el aumento de oxitocina y prolactina que están vinculadas a la lactancia, la calma y el bienestar del bebé.

También intervendrán los opiáceos endógenos que regularán a la madre midiendo las separaciones con el bhijoebé, la atención ante el llanto, y en definitiva el apego. La madre sentirá una especie de “adicción”que la mantendrá enfocada en el cuidado y el afecto hacia su hijo, sobre otras áreas de su vida. Cualquier desajuste que se pueda dar en este sistema inteligente podría suponer en el niño altos niveles de cortisol en sangre (sustancia relacionada con la respuesta al estrés).

apego1Una vez que la biología cumple su función principal y une para siempre el destino de las personas que forman una familia, será la educación emocional en su seno la que marque el aprendizaje del niño, algo que en función de los valores que se transmitan puede modelar los comportamientos guiados por nuestra genética egoísta.

Se ha demostrado que la forma en la que los padres eduquen y traten a sus hijos tendrá consecuencias de por vida en sus comportamientos y gestión emocional. Los estudios realizados por Carole Hovey y John Gottman, de la Universidad de Washington, en las interacciones de diferentes padres con sus hijos, mostraron que las parejas emocionalmente más maduras eran más competentes para ayudarles en la regulación de sus emociones. Los hijos de estas parejas tenían mejor relación con sus padres, eran más afectivos y empáticos.

Por el contrario, los padres que no estaban conectados consigo mismos, con sus emociones, emitían señales contradictorias a sus hijos y eran incapaces de hacerse con situaciones emocionalmente conflictivas. Estos padres mostraban alguno de estos comportamientos:

  • Ignorar los sentimientos de sus hijos. Las creencias al respecto es que las emociones intensas de los niños molestan, alteran la armonía, es mejor evitarlas porque te puedes perder, etc.
  • Manejar las emociones de sus hijos, sea de la manera que sea. Para estos padres cualquier forma de regular las emociones de sus hijos puede ser buena. Al igual que en el caso anterior, las emociones son molestas y para que los niños se calmen pueden sobornarlos, engañarles o pegarles.
  • No respetar las emociones de sus hijos. Padres autoritarios, críticos y que entienden las emociones como algo que te hacen  débil, castigarán, pegarán o insultaran a sus hijos cuando muestren comportamientos que están fuera de lo que ellos entienden como correctos.

Los hijos de este tipo de padres son más conflictivos en el aula, con los profesores y compañeros, y el afecto hacia sus padres es ambivalente, sobre todo cuando se van haciendo mayores.

Estos estudios confirman algo que todos sabemos en el fondo: la educación de nuestros padres marcó nuestra forma de ser, y lo que nosotros somos marcará la de nuestros hijos.

Pero podemos trascender nuestra biología, a nuestros padres y lo que somos ahora…

Siendo el cambio que queremos ver en los niños”, se tengan hijos o no. Nunca sabremos hasta que punto inspiramos, para bien o para mal, a los que están a nuestro alrededor.

Este vídeo, de apenas un minuto y medio, ejemplifica todo esto:

About the author

NOELIA ESTÉVEZ
Psicóloga vocacional, amante de los por qué y en constante búsqueda. La conexión entre todo lo que he hecho y me fascina es el talento. Creo que todos tenemos la capacidad para desarrollarnos en aquello en lo que somos especiales, nos gusta y poder compartirlo con el resto. La educación para mi es la llave que permite que los niños puedan expresar su creatividad y desarrollarse felizmente.
Aporto en Cambiar Educando mi experiencia como psicología clínica y formadora en competencias emocionales a aquellos padres y educadores que quieren aprender cómo facilitar el camino a los niños.

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