La economía emocional

Eric Berne, padre del Análisis Transaccional, definía la caricia como la unidad básica de reconocimiento humano.  Decía que son tan necesarias para la vida humana como otras necesidades biológicas primarias; necesidades que de no ser satisfechas conducen a la muerte.

Esto es así, segúlegadon los estudios realizados desde la psicología del desarrollo, dado que la relación que establecen los padres, fundamentalmente la madre, con el recién nacido a través de los sentidos (el olor, el tacto, la voz…) será lo que marque la sensación de seguridad y confianza  del bebé con el entorno, con la vida.

Este vínculo entre la madre o cuidador y el bebé forma parte del  proceso de apego que permitirá que los niños aprendan a gestionar sus emociones a través de sus educadores.

A medida que los bebés van creciendo, los padres además utilizarán el cariño para gestionar la conducta de sus hijos. Pueden emplear, a modo de banco emocional, los besos, abrazos o palabras cariñosas para recompensar las buenas conductas o para conseguir que sus hijos actúen de determinada manera. Y al contrario, negar el afecto si sus hijos no se comportan como ellos esperan.

También hay una vía de regular las emociones, de manera negativa e inconsciente, que va a ser a través del descuento de caricias o afecto a los hijos y se debe al tipo de educación o experiencias vividas por los padres. Por ejemplo, imaginemos el caso de un hombre al que se le prohibía de pequeño expresar sus emociones. Cuando se convierta en padre, se sentirá impotente ante las emociones negativas de su hijo y le costará ser afectivo. Las veces en las que su hijo acuda a él, este padre no sabrá gestionar internamente las emociones por lo que empleará estrategias para eludir la carga emocional. Puede que reste importancia a las emociones  de su hijo (“ya se te pasará hijo”), o que le pida que las supere solo (“venga tranquilízate en tu cuarto hasta que se te pase”), o las niegue (“no es para tanto”) o directamente prohiba la expresión emocional (“no se llora”). 

También hay padres que obligan a los niños a expresar emociones que no sienten para agradar a su entorno. Es común ver cómo algunos padres piden a sus hijos que sean cariñosos en las visitas, o se muestren más alegres aunque no quieran.

Los padres, en general, pueden utilizar alguna/s de las 5 prohibiciones siguientes en relación al afecto:

1. No dar caricias. El afecto no se debe mostrar libremente.

2. No pedir cariño cuando se necesita.

3. No aceptar cariño aunque se quiera.

4. No rechazar el cariño, cuando no se quiere.

5. No quererse a uno mismo.

Las prohibiciones se establecen como normas afectivas que interiorizan los niños y que de adultos siguen actuando. La mayoría de las veces, los padres no expresan verbalmente estas prohibicionesson los niños los que interpretan qué deben hacer según lo que observan. En la última prohibición, por ejemplo, un padre o una madre no le dirá a su hij@ que no debe quererse, pero puede que le obligue a anteponer las necesidades de los demás a las suyas, ya sea por cuestiones religiosas o valores familiares. También puede que un niñ@ vea que alguno de sus padres no se quiere a sí mismo y lo tome como referencia.

Las 10 consecuencias de estas tres maneras de regular el afecto son, entre otras:

  • Miedo o ansiedad en las relaciones con iguales o en las futuras relaciones de pareja.psicología familiar
  • Comportamiento agresivo.
  • Falta de confianza en uno, inseguridad y desconfianza hacia los demás.
  • Dificultades para consolidar proyectos personales o profesionales por la sensación de no tener raíces.
  • El chantaje afectivo provoca mayor chantaje y los niños pueden mostrarse exigentes, manipuladores y autoritarios.
  • Disminución de las conductas espontáneas y asertivas de los niños.
  • Necesidad de aprobación social.
  • Dificultades para sentir, para conectar con las emociones propias y ajenas.
  • Personas que pueden mostrar habilidades sociales pero que no profundizan en las relaciones por no saber corresponder.
  • Individuos que pueden pedir mucho cariño pero que no saben dar.

En el libro Juegos en los que participamos, Eric Berne decía: “Desde que los niños nacen, los padres enseñan a sus hijos, deliberadamente o no, cómo comportarse, pensar, sentir y percibir. Liberarse de estas influencias no es fácil”.

La educación emocional permite que los padres sean conscientes de sus emociones, no interfieran en la de sus hijos y construyan una economía emocional sana.

Fuentes:
Holmes, J. Teoría del apego y psicoterapia
Steiner, C. Los guiones que vivimos

About the author

NOELIA ESTÉVEZ
Psicóloga vocacional, amante de los por qué y en constante búsqueda. La conexión entre todo lo que he hecho y me fascina es el talento. Creo que todos tenemos la capacidad para desarrollarnos en aquello en lo que somos especiales, nos gusta y poder compartirlo con el resto. La educación para mi es la llave que permite que los niños puedan expresar su creatividad y desarrollarse felizmente.
Aporto en Cambiar Educando mi experiencia como psicología clínica y formadora en competencias emocionales a aquellos padres y educadores que quieren aprender cómo facilitar el camino a los niños.

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