Educar en tiempos de cambio

Cada vez se habla más sobre educación y cada vez se levantan más dudas sobre ella. El hombre es la única especie que educa a sus crías. Un proceso muy largo debido a la inmensa vulnerabilidad con la que nacemos y a un mundo muy complejo al que nos debemos enfrentar. Los tres grandes pilares de cualquier proceso educativo son: la familia, la escuela y la sociedad en general. La realidad es que los niños se empapan de todo lo que hay a su alrededor, por lo que la educación se tiene que ver como un proceso sistémico en el que actúan muchas fuerzas, que en ocasiones son contradictorias.

La educación no debe ser tratada como un arma arrojadiza entre los partidos políticos

La familia es uno de los ámbitos más importantes en el desarrollo evolutivo de los niños y, sin embargo, ha sido el más olvidado por todos los programas, leyes y normativas. Se supone que los padres saben educar. Sin entrar en polémicas, tal vez esto fue así en el pasado, cuando los padres al igual que el resto de la sociedad transmitían unos modelos bastante estables a lo largo del tiempo, pero en las últimas décadas del siglo XX estos modelos se hicieron añicos y nos obligaron a revisar profundamente todas nuestras certezas educativas. En la Universidad de Padres pronto nos dimos cuenta de que no era posible rediseñar el universo educativo sin la presencia y participación de los padres, que a su vez tenían que estar más informados, más formados y más apoyados por parte de la sociedad para afrontar los retos del futuro.

Uno de los grandes problemas actuales es la escasa relación entre las familias y la escuela

Existen tantas razones como familias para que los padres cursen estudios de formación para adquirir competencias educativas, pero creo que las podemos resumir en los siguientes puntos:

1) Educar es tender un puente hacia el futuro, un futuro que es muy incierto. Parece ser que nos dirigimos a lo que llamamos entornos VUCA, es decir, a un mundo muy volátil, incierto, complejo y ambiguo.

2) La mejor manera de navegar en tan procelosas aguas es dotar a los niños de unos recursos personales que les permitan llegar a construir en el futuro un proyecto para alcanzar la felicidad y bienestar. Los padres son los educadores de muchos de ellos, como en aquellos que tienen que ver con las competencias emocionales y sociales.

3) Uno de los peligros de estos entornos es la de educar personalidades tan adaptables que supongan un retroceso de los logros de progreso y éticos. Es en la familia donde más se transmiten los valores que conforman nuestra inteligencia moral.

4) Los avances de las neurociencias están provocando un tsunami en muchos de los paradigmas educativos.  El sistema formal es más lento en admitir estos cambios, pero unos padres informados pueden contrarrestar este efecto y convertirse en avanzadilla pedagógica. En especial con los adolescentes, etapa donde se están cayendo los viejos mitos, convirtiéndose en la segunda gran oportunidad educativa.

5) La educación tiene dos grandes objetivos: la instrucción, de la que se encarga en mayor medida la escuela y la construcción del carácter. En cuanto al carácter, los padres tienen una gran importancia a lo largo de la infancia. Para lograr ayudar a nuestros hijos en esta tarea, debemos saber de qué hablamos cuando mencionamos el carácter, qué aspectos podemos desarrollar, cuándo y cómo.

6) Uno de los grandes problemas que tenemos actualmente es la escasa relación entre las familias y la escuela. La única manera de volver a restablecer el diálogo es una formación amplia tanto a los padres como a los profesores, que logran así adquirir los conocimientos necesarios para educar a niños de forma colaborativa.

7) El exceso de información y facilidad para conseguirla está provocando que los padres estén hechos un lío en qué hacer ante una situación determinada. Hay diferentes escuelas de parenting, diferentes visiones, que pueden provocar una gran incoherencia educativa con efectos muy negativos. Acercar a las familias programas educativos coherentes, rigurosos, con unas metas muy claras adecuadas a la edad de sus hijos, es la clave para una crianza de excelencia donde se tengan en cuenta las peculiaridades de los niños. Las metas son universales, pero las formas de llegar a ellas son variadas.

8) Todos estamos preocupados por la educación, pero pocas veces hacemos algo para mejorarla. La escuela educa muchas veces en solitario; los padres se sienten muchas veces solos e incomprendidos. Todos deberíamos hacer un esfuerzo para unirnos, participar en la toma de decisiones que afectan a nuestro futuro y la de nuestros hijos. Se trata de iniciar una movilización social que obligue a las autoridades políticas a que traten la educación como una prioridad, no como un arma arrojadiza entre los distintos partidos políticos. Para lograrlo, los padres tienen que estar conectados entre sí, tienen que estar informados de cómo va el mundo, sobre qué avances hay y qué obstáculos se producen.

9) Los padres muchas veces educan por modelos: son el ejemplo. Desde hace años se habla del desarrollo personal. El parenting tiene que ser visto de una manera más global, porque como adultos nosotros también estamos aprendiendo siempre. Es más, no podemos enseñar ciertos recursos si nosotros no los hemos aprendido antes. Enseñar a un niño a ser asertivo o a tener pensamiento crítico, cuando nosotros nos echamos atrás ante cualquier conflicto o diferencia de opinión, es imposible.

10) Rebajar el sentimiento de culpabilidad. Muchos padres se sienten muy frustrados sobre su labor educativa porque se dan cuenta de que la vida actual dificulta mucho su participación en la vida familiar. Es cierto que las cosas han cambiado, pero esto no tiene porqué ser negativo. Hoy más que nunca los padres cuentan con muchos recursos tanto personales como sociales que les pueden ayudar a ser más eficaces, aunque el tiempo sea menor. En la Universidad de padres defendemos el tiempo de calidad educativa basado en el cariño, la comunicación, la creación de hábitos y los límites. Cuatro herramientas que ayudarán, sin duda, a que el reto de todas las familias de educar niños felices, responsables y capaces de poner en marcha sus proyectos vitales.

Fuente: Educar en tiempos de cambio – Ethic. Autora: Eva Marina (Directora de Universidad de Padres)

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Somos un espacio de investigación y de acompañamiento a las familias en su procesos de cambio desde la formación y terapia sistémica.

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