Construir el conocimiento juntos

Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.
Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron juntos a disfrutar del premio.
Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron: UBUNTU, ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?
Ubuntu en la cultura Xhosa significa: “Yo soy porque nosotros somos.”

Ubuntu es una regla ética sudafricana que surge del dicho popular zulú “umuntu, nigumuntu, nagamuntu” que significa “una persona es una persona a causa de los demás”. Los valores como la humildad, la entrega y  la solidaridad están por encima de cualquier otro en el que no se tenga en cuenta a la comunidad.

En nuestra cultura, sin embargo, el individuo es el centro. Ser uno, inteligencia colectivaautosuficiente y capaz, es nuestro presente y futuro desde la visión que hemos aprendido de las cosas fragmentadas, separadas unas de otras.

Cuando pensamos en las cosas de manera aislada, solemos entender que lo que nos sucede se debe o bien a nuestros actos, a los de los demás o a las circunstancias. Por ejemplo, puede que tengamos un conflicto con un compañero de trabajo y que encontremos que la causa de este conflicto se debe, en gran parte, a lo que el otro ha dicho o ha hecho. 

Desde esta perspectiva, una acción tiene una consecuencia: A → B, y el conflicto se centrará en esta ecuación simple y determinista dejando fuera una realidad mucho más compleja y conectada a múltiples variables.

La educación no está exenta de esta visión determinista donde siguen existiendo modelos como el “academicismo” y el “conductismo”. 

En el primer  enfoque pedagógico, el conocimiento se transmite de forma lineal, mecánica y simple, y el aprendizaje se hace de forma memorísticaLa disciplina por parte del adulto, son fundamentales para conseguir la transmisión del conocimiento, que es el principal objetivo, dejando al alumno en un lugar secundario.

En el conductismo, el niño es dirigido y guiado a través de pautas que marcan y condicionan su comportamiento. El adulto guía al niño hacia formas de actuación deseadas, establecidas por la cultura y la sociedad del entorno. El objetivo es generar comportamientos deseables y eliminar aquellos que no son aceptados a través del castigo o el refuerzo positivo o negativo de la conducta. 

Los cambios sociales nos han llevado a buscar nuevos puntos de vista. Lo que anteriormente funcionaba ahora se pone en duda y nos preguntamos ¿es necesario el castigo?, ¿qué comportamientos son realmente adecuados, por qué y para quién?, ¿cuál es la mejor manera de aprender?, ¿debemos trabajar el grupo o de manera individual con cada niño?, ¿son los padres o los profesores los responsables/culpables del éxito o fracaso educativo?…

Hay una forma distinta de entender las cosas que nos puede ayudar a responder estas preguntas y que parte del mismo principio zulú: podemos construir el puzzle completo si sumamos otras perspectivas, miradas… Puede que el alumno necesite mirar primero hacia adentro para aprender a mirar hacia fuera, pero el paso imprescindible siguiente será el de completar la visión de uno junto a la de otros: “yo soy porque nosotros somos”.

Este enfoque sistémico se puede entender desde el constructivismo y el construccionismo social. 

Sin entrar en los matices y las diferencias entre ambos, estos modelos nos ayudan a entender que el conocimiento es algo que se construye junto a otros y que existen tantas realidades como personas hay en el mundo.

El docente cuando entra en una aula puede mirar a sus alumnos desde una perspectiva academicista donde los números cuentan y su conocimiento es el que es necesario transmitir; o puede entrar teniendo en cuenta que cada alumno proviene de una familia determinada con una larga historia tras de sí, tiene un temperamento y personalidad diferente, una forma de aprender distinta, un ritmo único y una forma de ver las cosas que nada tiene que ver con la de los demás.

Si el docente es capaz de cambiar su perspectiva y ver que en su aula hay múltiples historias, biografías, contextos, maneras de aprender, etc. puede que sea capaz de conectar con cada alumno para unir a la clase en una especie de comunidad de aprendizaje con su propia cultura. Si esto es así, el docente podrá unir distintos modelos de aprendizaje, la visión individual con la colectiva y co-construir el conocimiento junto a sus alumnos.

Tal vez no hay una respuesta única a las preguntas que nos hacemos hoy como padres y docentes. Tal vez sólo necesitamos darnos cuenta que hay múltiples formas de enseñar, de aprender y que todas ellas pueden ser válidas. 

Noelia Estévez, psicóloga 

@nstvz  | @CambiarEducando

 

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Somos un espacio de investigación y de acompañamiento a las familias en su procesos de cambio desde la formación y terapia sistémica.

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